El Software Libre desde una perspectiva doméstica.

23Sep06

Estaba pensando la manera de comunicar a aquellos que no usan computador, que no tienen internet y que a lo
mucho ven televisión abierta, los conceptos que hay detrás del software libre. Y es que para muchos el término
software se asocia con computines, o con latosos jóvenes de gruesos lentes y amplios conocimientos en informática, pero poco sociables y con un nivel de comunicación limitado a monosílabos y binarios.

Pues bien, para toda aquella gente que no entiende nada de lo que dije en el último párrafo, aquí les va la explicación.

Imagínense… Dirigiéndose muy emocionados a la tienda X a comprar un televisor, el cual pagarán con algún dinero que han ahorrado durante el año. Es un gran avance tecnológico para ustedes, por lo que llaman a sus amigos, hablan con sus familiares, le cuentan a todo el mundo… Incluso se hacen acompañar por especialistas para elegir el televisor de mejor factura, con mas nitidez… Pues bien, llegan a la tienda y un vendedor en forma bastante diligente los atiende:

Cliente: Buenas tardes, necesito un televisor… Bueno, bonito y que además se vean los 4 canales que llegan a mi casa.
Vendedor: Claro, tengo el mejor modelo del mercado en este momento, cumple con todo lo que usted necesita.
Cliente: ¿Y cuanto vale?
Vendedor: Cien mil pesos.
Cliente: Excelente… Me lo llevo.

El especialista que han llevado con ustedes revisa el televisor, comprueba que cumple con las características necesarias y se lo llevan. Pagan, se despiden… Y el vendedor les dice: “Buena suerte… Nos vemos el próximo año”. Despedida extraña, piensan, pero no lo piensan dos veces y se marchan.

Llegan a su casa, está toda la familia presente, llegan los vecinos, los primos, los tíos; todos quieren conocer la nueva inversión familiar. Sin embargo, cuando comienzan a abrir el paquete, algunas cosas comienzan a parecer extrañas. De partida, la TV está completamente cubierta de metal, excepto dos partes: la pantalla, y un cronómetro sobre ella marcando una cuenta regresiva de 365 días. Al momento de encenderlo, si bien todo
se ve bien, un sólo canal, UCVtv, digamos, se ve un poco borroso. Tratan de ajustar la antena para mejorar la sintonía, pero resulta que ésta es fija al televisor, y sólo se puede mover sacando el armatoste de metal. Obviamente, intentan remover la cubierta, lo cual es imposible, por lo que llaman a un técnico para que revise el televisor. Lo revisa, y les dice que la única forma de arreglarlo es sacándole el armatoste de metal, pero que al hacerlo el equipo podría quedar inutilizable. Prefieren no correr el riesgo y lo dejan tal cual, entendiendo que al final compraron, con sus ahorros, un equipo que sólo les durar un año, y que no pueden hacerle cambio alguno; en la práctica, sólo arrendaron un televisor por 365 días.
Si analizamos la historia, se darán cuenta que su nivel de participación en la compra es nula. Les vendieron un equipo, que además de ser carísimo, sólo podrán usarlo durante un año, y bajo única y exclusivamente las medidas y formas que el vendedor o fabricante determinó. En la práctica les coartaron la libertad, haciéndoles creer que estaban comprando algo, cuando en la realidad sólo lo arrendaban, asumiendo las pérdidas y perjuicios que podrían significar ver de mala forma su canal televisivo preferido, y por ende, la novela de la tarde.
Exactamente lo mismo pasa con el software libre. En primer lugar, es importante definir que el concepto de software libre no sólo se refiere a programas de computación; estamos hablando de libertad. De la libertad que tiene el consumidor de comprar un producto, de editarlo, manipularlo, o ajustarlo de acuerdo a su contexto, con el fin de optimizar su utilidad. ¿Qué saco con comprar un televisor en el desierto, si necesito conectarle una antena o agregarle una batería? Cuando tú “compras” una licencia, se te autoriza el uso por un determinado tiempo, en un determinado lugar y bajo condiciones absolutamente estrictas. Nunca podrás modificarlo de acuerdo a tus requerimientos, de hecho nunca podrás ver los “circuitos” de tu “televisor”. Y aunque llames al más capo de la cuadra, nunca podrás arreglarlo. Seguramente tendrás que llamar al servicio técnico de esa compañía, llevarles el “televisor” y pagar cuatro veces más que lo necesario, sólo porque cuando compraste el equipo no te pasaron la llave para abrir el armatoste (y digamos que “cuatro veces más” es una cifra optimista).

Entonces, no queda más que sentarse a reflexionar en mi nivel de sumisión ante la explícita violación de mis derechos como consumidor. Me están arrendando algo con la excusa de una venta; me están prohibiendo usarlo de tal forma que me funcione mejor; y por sobre todo, me están incluso exigiendo que lo ponga en la mesa del living, porque si lo pongo en la del comedor estoy violando una ley. Pagué mis ahorros de todo un año, obtenidos con mucho trabajo, y resulta que si quiero seguir usando mi “televisor”, tendré que seguir ahorrando. ¿Por qué? Porque para la próxima navidad tendré que volver a pagar.

¿No les parece absurdo?

Apoya al Software Libre, comparte, conoce, liberate!
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Begins N°2



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